El sector textil siempre ha jugado un papel importante en la economía turca, pero por desgracia esta actividad industrial ha estado muy relacionada con la producción de moda barata con el fin de nutrir de material a grandes grupos empresariales como es el caso de Inditex; este vínculo low cost, así como un cierto prejuicio occidental, ha hecho que la moda con genética turca, pese a su larga tradición de siglos, no haya alcanzado aun el prestigio merecido, con todo existen empresarios que no tienen miedo al mercado internacional y que han dado el salto de calidad como ha sucedido con la marca Mavi.

Mavi Turquía

Mavi es una de las marcas de moda turcas más famosas  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El Mavi (azul en turco) es uno de los colores con más simbolismo de la sociedad turca, de hecho casi todas las casas y negocios del país están protegidos por el “mavi boncuk” u ojo turco que suele mostrarse decorado por este intenso color; este nexo no pasó desapercibido para Saiat Akarlila que asoció esta tonalidad a una nueva marca que el mismo creó en Estambul en 1991 y que bautizó con el nombre de Mavi Jeans. 

Como estrategia corporativa el nombre de Mavi fue todo un acierto, ya que la marca contaba con una denominación que los turcos podrían identificar fácilmente como propia, pero a la vez neutra y fácil de pronunciar para los extranjeros, además el apelativo comercial venía con color corporativo de serie, que a ojos del posible comprador casaba perfectamente con una empresa especializada en costura vaquera.

Con todo Mavi Jeans no ha triunfado solo por un nombre bien elegido, realmente el fundador de la empresa llevaba ya décadas trabajando el Denim y su experiencia le permitía ofrecer un producto superior al de la media de las empresas turcas de vaqueros, con todo será su cuidada imagen comercial la que facilitará que la empresa no sólo se consolide en Turquía sino que rápidamente dé el salto al mercado internacional, y comience a comercializarse en países punteros como USA, Canadá y Alemania.

Mavi

La modelo Serenay Sarıkaya en una foto publicitaria de la marca Mavi

Sus acertadas campañas comerciales son parte del éxito de Mavi; bañadas siempre de su azul corporativo y con evocaciones continuas al Mediterráneo, los anuncios de prensa y televisión ofrecen una imagen moderna del producto, imitando en su estilo y lenguaje a las marcas occidentales de moda, alejándose claramente de los corsés del conservadurismo inherente que aun muestran muchas compañías textiles turcas.

Pero Mavi cuida el producto visual que ofrece y lo integra en el cuerpo de algunas de las modelos más guapas del panorama internacional, como sucedió en 2012 fecha en que Adriana Lima llenó de “sexualidad Mavi” las principales calles y centros comerciales de Turquía; con todo no solo la famosa maniquí brasileña ha exhibido con glamour los pantalones vaqueros de la marca sino que otras espectaculares modelos como Serenay Sarıkaya también han participado en crear su atractiva imagen comercial.

Con todo el prestigio de Mavi fue construido fundamentalmente en el extranjero, ya que fueron muchos los gurús de la moda y famosos como Chelsea Clinton o Geri Halliwell quienes decidieron recomendar y utilizar la ropa de la marca turca, impulso indirecto que fue reforzado desde el departamento de marketing que lanzó la campaña “Made in Maviland”, la que sería la primera campaña televisiva en el extranjero de una empresa textil turca.

Otro de los secretos del éxito de Mavi es que desde sus factorías propias en Çerkezköy son capaces de responder rápidamente a las demandas de producto y gestionar su logística sin depender de terceros. Una capacidad de adaptación única que les permite incluso responder a los diferentes y estilos y tallajes existentes en los países, ofreciendo un estilo personalizado pero manteniendo la esencia de la ropa de Mavi.

Esta singular forma de trabajar se traduce en unos precios muchos más altos que la media del sector, lo cual sorprende a priori ya que el público objetivo de Mavi es el de jóvenes modernos y urbanos, muchos de los cuales en Turquía aún no son totalmente independientes económicamente de sus familias.

Mavi Estambul

Una tienda de la marca Mavi en Estambul  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La relación calidad/precio es quizás uno de los puntos débiles de la compañía, de hecho Gözde Özçelik de Goestilove afirma que “Mavi pese a estar destinada a un público joven no es precisamente una marca barata y muchas veces no ofrece una calidad tan elevada para el precio que se paga por sus vaqueros”. Por todo ello, es a priori difícil de entender su posición como uno de los lideres del sector en Turquía donde el público joven no tiene la capacidad de compra de sus congéneres extranjeros, pero quizás Mavi tiene una capacidad de atracción que desborda a la juventud turca, un áurea de modernidad y estilo que lleva a que muchos consideren la marca como un producto en el que merece invertir pese a su mayor precio.

Sea como sea Mavi es diferente, una empresa sin complejos que viste y enamora a cientos de personas de todo el mundo, una marca presente en más de 50 países y que con los años se ha convertido en uno de los estandartes de la moda de Turquía.


Mavi, la marca de jeans turca que triunfa en el extranjero
Actualizado el 1 de diciembre,2016.
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A diferencia de la pasión de los turcos por los gatos, los estambulís no guardan una relación tan fraternal con los perros (köpek en turco), de hecho es hasta difícil ver, salvo en algunos barrios de clase alta, a gente pasear a sus mascotas como si ocurre en otros países europeos; con todo en Estambul existen muchos canes (la mayoría son usados como guardianes) pero lo que más sorprende al foráneo es ver la cantidad de perros callejeros que existen, los cuales incluso forman pequeñas manadas que deambulan por avenidas y jardines.

Perros callejeros Estambul

Perros callejeros en Estambul  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Grupos de cánidos que no levantan precisamente simpatías entre los ciudadanos turcos, que de forma general se ponen nerviosos ante su presencia, ya que estos perros son de cierto tamaño y en ocasiones muerden a los transeúntes.

Pese a los miedos de algunos, los perros callejeros, que generalmente pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo en las calles, son controlados sanitariamente por las autoridades que evitan además que su número aumente mediante esterilizaciones selectivas, aunque en el pasado se adaptaron medidas más radicales y polémicas como el traslado de los mismos, para su posterior exterminio, a la remota isla de Sivriada.

La isla del destierro

Sivriada es un pequeño islote que forma parte del popular archipiélago de las Islas Príncipe y que siglos atrás sirvió como lugar de retiro voluntario para monjes u obligado para ilustres personalidades bizantinas incluyendo el de varios patriarcas ortodoxos.

Con todo, sus principales “rehenes” fueron curiosamente miles de perros, ya que la ínsula fue utilizada para solucionar la sobrepoblación de canes callejeros; un exterminio programado que consistía en dejar a su suerte a los chuchos en este desértico y agreste territorio, con el fin de que se matasen y comiesen unos a los otros.

Sivriada

Isla de Sivriada  Fuente: http://www.adalar.bel.tr/

Primeros traslados masivos detenidos por “intervención divina” 

La isla, debido a su aislamiento, llamó la atención del sultán Mahmud II quién en el siglo XIX decidió utilizar este rocoso paraje, para eliminar de una tacada el problema de los perros vagabundos de Estambul (se estima que había unos 50.000 viviendo en las calles); para ello, se dice que el lider otomano capturó a gran parte de los perros y llenó barcos con el fin de transportarlos a la isla. La leyenda cuenta que muchos de los navíos no llegaron a su destino ya que el fuerte viento los devolvió a tierra firme; algunos interpretaron que esto era una señal de que Dios rechazaba tal destierro y por ello las autoridades de palacio decidieron parar el traslado forzoso.

Años más tarde el sultán Abdülaziz lo volvería a intentar, pero, tras trasladar a varios grupos de canes, una serie de incendios surgieron en la ciudad y muchos quisieron ver en este hecho una nueva de Allah y el plan fue postergado sine die y los perros traídos de vuelta.

perros abandonados Estambul

Fotografía de centenares de perros abandonados en la isla de Sivriada

El último y el más polémico plan de exterminio

El último intento de exterminio fue auspiciado en 1910 por el gobernador de Estambul, que con ayuda de la comunidad gitana, realizó una intensa batida consiguiendo trasladar a miles de perros a la isla, los cuales en su gran mayoría fallecieron de sed o de hambre.

Pese a la controversia generada por el plan y las críticas abiertas al mismo, haría falta un gran terremoto de magnitud 7,3 en la escala Richter para que el gobernador descartarse para siempre su macabra idea y trajese los canes supervivientes de vuelta al continente, ya que muchos estambulís interpretaron el temblor como un nuevo castigo por el maltrato animal y consideraron maldita la isla, siendo bautizada popularmente con el nombre de Hayırsızada (la isla desafortunada en español).

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Fotografía histórica donde se observan decenas de perros desterrados en la isla de Sivriada

Hoy en día Sivriada ya no es un lugar para “condenados al ostracismo” aunque la misma permanece fuera de las rutas turísticas y sus aguas y playas son utilizadas únicamente por barcos privados que disfrutan del Mármara sin agónicos ladridos de perros; canes que generan muchas antipatías, pero que forman parte inherente del paisaje de Estambul y que al parecer cuentan con amparo divino que reclama para estos bellos animales eterno respeto y protección.

La isla de Estambul donde los perros eran exterminados
Actualizado el 16 noviembre,2016.
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Una hermosa fachada neoclásica sorprende a diario a los miles de peatones que caminan por la populosa avenida İstiklâl en Estambul, pero muchos ignoran que tras esa triple puerta, coronada por una estatua de la virgen, se esconde una de las parroquias católicas más antiguas de la ciudad: Santa María Draperis (Meryem Ana Draperis Latin Katolik Kilisesi en turco).

Quien consiga perder la vergüenza y traspasar la puerta, podrá adentrarse en los dominios de una pequeña república espiritual tan discreta que apenas nadie se percata de la existencia de un pequeño monasterio franciscano en su interior; monjes de varias nacionalidades que descienden las empinadas escaleras para orar en la iglesia que cierra el patio y que se encuentra flanqueada por bloques de apartamentos.

Santa María Draperis

Entrada de la iglesia de Santa María Draperis  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una generosa donante que dio nombre al templo

El templo muestra una insulsa fachada exterior cuya simetría es continuamente rota por ventanales y que se encuentra coronada por un modesto campanario; frontón de entrada que anticipa una iglesia de planta cuadrada y de techo abovedado que se asienta en unos antiguos terrenos pertenecientes a Clara Bratola Draperis, mujer genovesa quién donó los mismos con el fin de levantar un templo que vería la luz en 1584 y cuyo nombre homenajea a su benefactora.

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Entrada de la iglesia de Santa María Draperis  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Un interior íntimo y bello

Edificio religioso de aire levantino que a lo largo de los siglos sufrió varios incendios, siendo la actual iglesia fruto de la restauración realizada en 1904 por el arquitecto Guglielmo Semprini, que concedió a su interior una belleza que anima a la reflexión y a la oración. Así la íntima luz de las velas nos revela una iglesia donde sobresale un altar de mármol rosa de Carrara, que está adornado por un icono donado por la propia Draperis y que es de uno de los pocos elementos que sobreviven de la iglesia original.

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Interior de la iglesia de Santa María Draperis  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Las paredes se llenan de escenas bíblicas y otras inspiradas en la vida y obra de San Francisco, pigmentos sagrados que se entremezclan con oraciones expresadas en varios idiomas, ya que las misas son celebradas principalmente en lengua italiana pero también en coreano e incluso en español, siendo una de las pocas iglesias de la ciudad donde existen servicios en nuestra lengua.

Pila bautismal

Pila bautismal  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Una autentica superviviente

Santa María Draperis es una iglesia que ha sobrevivido a incendios, guerras, terremotos y a mil avatares distintos a lo largo de su dilata historia y que actualmente lucha contra la caída agónica de población de origen italiana, pero que a costa de adaptarse sigue viva y manteniendo un impulso espiritual fuerte y de hecho es habitual ver numerosos feligreses en su interior, singularidad y fortaleza interior que la digna de una o varias visitas.

Santa María Draperis, una de las parroquias católicas más antiguas de Estambul
Actualizado el 18 octubre,2016.
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