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El suelo de la antigua Constantinopla estaba lleno de cisternasdepósitos de agua para suministro regular o bien para resistir los continuos asedios a los que era sometida la capital Bizantina. Con todo, la conquista otomana supuso un antes y después en su uso y muchas fueron derruidas o abandonadas, hasta tal punto que muchas veces la población olvidaba incluso de su existencia; uno de estos desconocidos “palacios de agua” es la Cisterna de Teodosio que ha reabierto sus puertas en 2018 tras una intensa renovación que ha durado 8 años. 

cisterna bizantina

Cisterna de Teodosio  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La cisterna de Teodosio (Şerefiye Sarnıcı en turco) permaneció durante años oculta al visitante, ya que su espacio vital fue invadido en 1910 por la Mansión de Arif Paşa y posteriormente en los años 50 del siglo pasado, por un anexo de la antigua municipalidad de Eminönü; este último edificio ha sido derruido durante la restauración permitiendo la apertura en superficie de una plaza pública ajardinada.

La tarea de regeneración de este histórico monumento, hablamos de uno de los edificios más antiguos de la ciudad, no fue sencilla, ya que existía el riesgo que durante el desescombro el depósito colapsase; con todo su bosque de 32 columnas de 9 metros de alto ha resistido bien el desafío y ahora se muestra hermosa a los ojos del turista.

Cisterna de Teodosio

Interior de la cisterna de Teodosio  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La Cisterna fue construida entre el año 428 y 443 por mandato expreso del emperador Teodosio II y estaba conectada con el Acueducto de Valente. Además de reservorio de emergencia, suplía de forma regular a los Baños de Zeuxippos y al Gran Palacio de Constantinopla.

La restauración ha hecho que la cisterna sea más accesible e iluminada, facilitando que el espacio pueda ser utilizado para albergar exhibiciones de arte temporales.

Si bien esta claro que nunca podrá competir con la espectacular Basílica Cisterna, la Cisterna de Teodosio está llamada a ser uno de los referentes turísticos de la ciudad, un monumento que enamora a la vista y que permitirá conectar al visitante con la herencia Bizantina de Estambul.


Cisterna de Teodosio
Actualizado el 18 septiembre,2018.
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Vivir casi al lado de uno de los monumentos más famosos de Estambul, el Museo de Chora, no ha supuesto un importante trasiego de turistas hacía la iglesia de Pammakaristos pese a que su colección de mosaicos bizantinos son equivalentes en antigüedad y belleza; quizás sea su localización en uno de los barrios más conservadores de Estambul (Çarsamba) lo que ha provocado que el turista clásico la ignore, con todo si uno ha visitado la iglesia de Chora y ha disfrutado del arte bizantino no esta de más desviarse 10 minutos y acercarse a esta pequeña pero a la vez bella iglesia-mezquita.

Pammakaristos Estambul

Exterior de la iglesia de Pammakaristos Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Pammakaristos toma forma y altura tras la caída del Imperio latino de Constantinopla en 1261; la vuelta a la ortodoxia bizantina provoca la reconstrucción de muchas iglesias y así de las ruinas de otra previa surge el Templo de Theotokos Pamakaristos construido entre los años 1292 y 1294 por Miguel Ducas Tarchaneiotes, sobrino del emperador Miguel Paleologo VIII. Un edificio que la esposa de Miguel Ducas, María, ampliaría con una capilla lateral o paraclesion que hoy en día conforma el núcleo principal del museo y que contenía las tumbas de sus mentores.

Pese a la caída de Constantinopla y la llegada de los otomanos, la iglesia continuó durante largo tiempo celebrando culto cristiano entre sus paredes, de hecho acogió desde 1455 a 1586 el patriarcado ortodoxo hasta que este se trasladó definitivamente a su actual sede en el barrio de Fener.

paraclesion de Pammakaristos

Los mosaicos bizantinos lucen en el techo del paraclesion de la iglesia de Pammakaristos Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Desprovisto del amparo espiritual del patriarca, llamó la atención del sultán Murat III el cual quiso celebrar sus victorias bélicas en Georgia y Azerbayán reconvirtiendo la iglesia en una mezquita, que en 1592 pasó a denominarse Mezquita de Fethiye.

El nuevo templo musulmán alteró la distribución interior y destruyó la belleza original que atesoraba la iglesia sin aportar elementos arquitectónicos de interés, con suerte el paraclesión fue salvado y restaurado a mediados del siglo XX por el Byzantine Institute of America y el centro de estudios bizantinos de Dumbarton Oaks.

La visita al museo (inaugurado en 2006) puede parecer corta, ya que el espacio a descubrir es pequeño y se reduce a los jardines exteriores y al paraclesión, pero una vez dentro la concentración de mosaicos solo puede ser considerada como espléndida; puzzles de diseño espiritual que reflejan a Jesús y a diferentes referentes cristianos como la Virgen María, San Juan Bautista o el mismo San Gregorio.

Quizás lo más sorprendente y valioso de este espacio es ver como estas piezas del arte bizantino tardío dominan la vertical hasta un punto que su admiración puede provocarnos cierto dolor de cuello, aflicción temporal que se compensa con el disfrute de los que son algunos de los mosaicos bizantinos mejor conservados de Estambul solo superados en talento por los mostrados en las paredes de Chora y Santa Sofía.

Pammakaristos Estambul

Mosaicos bizantinos en la iglesia de Pammakaristos Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La visita se puede complementar acercándonos a la mezquita adyacente que exteriormente no está excesivamente alterada y aún guarda la belleza de ese juego de cúpulas único de la arquitectura preotomana.

Su interior muestra un enfoque islámico sin elementos sobresalientes y con una decoración hasta cierto punto desordenada  que la hace diferente a otras mezquitas de Estambul.

Pammakaristos es reflejo de la grandeza visual y arquitectónica del periodo bizantino, un monumento pequeño pero cuyos detalles son grandes en historia y valor, un resumen del intenso rico pasado de la ciudad de Estambul.

Fethiye camii

Mezquita de Fethiye  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Pammakaristos, la otra joya bizantina de Estambul
Actualizado el 15 diciembre,2016.
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La Columna de Constantino (Çemberlitaş sütunu en turco), es uno de los restos más simbólicos del glorioso pasado bizantino de la ciudad. Construido por el emperador Constantino I El Grande en el año 330 d.c., conmemora la designación de la antigua ciudad Bizancio como capital del nuevo Imperio Romano, que a partir de ese momento pasara a ser conocida como Constantinopla.

Columna Constantino Estambul

Esta monumental columna fue ordenada construir por el emperador Constantino I El Grande  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Esta situada en Çemberlitaş en el barrio de Molla Fenari (Fatih) no muy lejos del Gran Bazar y de la elegante Mezquita de Nuruosmaniye, en los terrenos que ocupaba el antiguo Foro de Constantino.

Se estima que la columna medía sobre cincuenta metros de altura y fue construida en pórfido traído desde Egipto. Coronando esta singular columna existía una singular a la vez que hermosa estatua de Apolo, que tomaba apoyo en el imponente pilar cuya base llegaría alojar un santuario donde se guardaban prestigiosas reliquias del cristianismo.

Columna Constantino Estambul

Representación realizada por Jonathan Bardill de la Columna de Constantino  Fuente:  www.byzantium1200.com

Con todo a lo largo de los siglos, los saqueos, conquistas y fenómenos geológicos como los terremotos, fueron haciendo mella en el conjunto escultórico; de hecho la propia estatua de la divinidad griega sucumbiría a un gran temporal y acabaría siendo sustituida por una cruz que sería retirada tras la conquista de la ciudad por parte de las tropas otomanas.

Desprovista de sus principales elementos de valor como consecuencia de los sucesivos terremotos y saqueos, sufrió un importante incendio en el año 1779, cuyas heridas aun son en día visibles; cicatrices profundas que ha provocado que sea conocida por el nombre de  la “columna quemada“.

Actualmente sigue sorprendiendo al visitante por su altura, pero su estado de conservación hace que muchos ignoren que tienen ante ellos uno de los monumentos más antiguos y con más historia de la ciudad de Estambul.


Columna de Constantino
Actualizado el 19 julio,2016.
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