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Las famosas Islas Príncipe siempre constituyeron un refugio para las minorías religiosas de Estambul, de ahí que nos encontremos en su territorio con una de las menores densidades de mezquitas de la ciudad; pese a todo en este turístico archipiélago existen refugios de fe islámica como es el caso de la Mezquita de Burgazada (Burgazada camii en turco).

Mezquita de Burgazada

Mezquita de Burgazada  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Esta  pequeña mezquita ubicada en la isla de Burgaz, sorprende especialmente por la forma en la que su bello cuerpo octogonal se eleva entre los edificios del frente costero creando una imagen muy fotogénica; una visión sublime que se magnifica desde el mar de Mármara, desde donde podemos fácilmente advertir su piel pintada de amarillo y su solitario alminar.

El templo, coronado por una cúpula de corte clásica, fue erigido por el arquitecto Burhan Ongun y su construcción en 1953 sirvió de homenaje a los 500 años de la Conquista de Constantinopla.

A día de hoy, esta mezquita constituye no solo uno de los principales símbolos de Burgazada (junto al museo de Sait Faik y la iglesia de Aya Yani) sino también el principal y único reducto del islam suní de esta hermosa isla turca.


Mezquita de Burgazada, un bello templo con vistas al Mármara
Actualizado el 13 marzo,2017.
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A diferencia de la pasión de los turcos por los gatos, los estambulís no guardan una relación tan fraternal con los perros (köpek en turco), de hecho es hasta difícil ver, salvo en algunos barrios de clase alta, a gente pasear a sus mascotas como si ocurre en otros países europeos; con todo en Estambul existen muchos canes (la mayoría son usados como guardianes) pero lo que más sorprende al foráneo es ver la cantidad de perros callejeros que existen, los cuales incluso forman pequeñas manadas que deambulan por avenidas y jardines.

Perros callejeros Estambul

Perros callejeros en Estambul  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Grupos de cánidos que no levantan precisamente simpatías entre los ciudadanos turcos, que de forma general se ponen nerviosos ante su presencia, ya que estos perros son de cierto tamaño y en ocasiones muerden a los transeúntes.

Pese a los miedos de algunos, los perros callejeros, que generalmente pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo en las calles, son controlados sanitariamente por las autoridades que evitan además que su número aumente mediante esterilizaciones selectivas, aunque en el pasado se adaptaron medidas más radicales y polémicas como el traslado de los mismos, para su posterior exterminio, a la remota isla de Sivriada.

La isla del destierro

Sivriada es un pequeño islote que forma parte del popular archipiélago de las Islas Príncipe y que siglos atrás sirvió como lugar de retiro voluntario para monjes u obligado para ilustres personalidades bizantinas incluyendo el de varios patriarcas ortodoxos.

Con todo, sus principales “rehenes” fueron curiosamente miles de perros, ya que la ínsula fue utilizada para solucionar la sobrepoblación de canes callejeros; un exterminio programado que consistía en dejar a su suerte a los chuchos en este desértico y agreste territorio, con el fin de que se matasen y comiesen unos a los otros.

Sivriada

Isla de Sivriada  Fuente: http://www.adalar.bel.tr/

Primeros traslados masivos detenidos por “intervención divina” 

La isla, debido a su aislamiento, llamó la atención del sultán Mahmud II quién en el siglo XIX decidió utilizar este rocoso paraje, para eliminar de una tacada el problema de los perros vagabundos de Estambul (se estima que había unos 50.000 viviendo en las calles); para ello, se dice que el lider otomano capturó a gran parte de los perros y llenó barcos con el fin de transportarlos a la isla. La leyenda cuenta que muchos de los navíos no llegaron a su destino ya que el fuerte viento los devolvió a tierra firme; algunos interpretaron que esto era una señal de que Dios rechazaba tal destierro y por ello las autoridades de palacio decidieron parar el traslado forzoso.

Años más tarde el sultán Abdülaziz lo volvería a intentar, pero, tras trasladar a varios grupos de canes, una serie de incendios surgieron en la ciudad y muchos quisieron ver en este hecho una nueva de Allah y el plan fue postergado sine die y los perros traídos de vuelta.

perros abandonados Estambul

Fotografía de centenares de perros abandonados en la isla de Sivriada

El último y el más polémico plan de exterminio

El último intento de exterminio fue auspiciado en 1910 por el gobernador de Estambul, que con ayuda de la comunidad gitana, realizó una intensa batida consiguiendo trasladar a miles de perros a la isla, los cuales en su gran mayoría fallecieron de sed o de hambre.

Pese a la controversia generada por el plan y las críticas abiertas al mismo, haría falta un gran terremoto de magnitud 7,3 en la escala Richter para que el gobernador descartarse para siempre su macabra idea y trajese los canes supervivientes de vuelta al continente, ya que muchos estambulís interpretaron el temblor como un nuevo castigo por el maltrato animal y consideraron maldita la isla, siendo bautizada popularmente con el nombre de Hayırsızada (la isla desafortunada en español).

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Fotografía histórica donde se observan decenas de perros desterrados en la isla de Sivriada

Hoy en día Sivriada ya no es un lugar para “condenados al ostracismo” aunque la misma permanece fuera de las rutas turísticas y sus aguas y playas son utilizadas únicamente por barcos privados que disfrutan del Mármara sin agónicos ladridos de perros; canes que generan muchas antipatías, pero que forman parte inherente del paisaje de Estambul y que al parecer cuentan con amparo divino que reclama para estos bellos animales eterno respeto y protección.

La isla de Estambul donde los perros eran exterminados
Actualizado el 16 noviembre,2016.
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Sedef (Sedef Adası en turco) es una pequeña isla que forma parte del popular archipiélago de las Islas Príncipe en Estambul, su nombre en turco significa Madreperla o Nácar, aunque en el pasado se denominaba Terebinthos, ya que en ella era habitual que creciese el Terebinto un tipo de árbol de pequeño porte. 

Situada al resguardo de la isla de Büyükada, no forma parte del circuito habitual de los turistas ya que la misma tiene un carácter cuasi privado y es disfrutada casi en exclusiva por el reducido y elitista grupo de residentes turcos que tienen allí una casa en propiedad; con todo la existencia de un restaurante y un club de playa permite que visitantes ocasionales puedan disfrutarla, para ello existen pequeños ferrys que te llevan a la misma a diferentes horas del día desde Büyükada o Kartal en el continente, aunque se exige reserva previa en el club. También se permite que barcos privados recalen de día en la misma, aunque el fondeo nocturno no está permitido. 

Isla de Sedef

Isla de Sedef desde el mar  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El club de playa existente es ligeramente más caro que los existentes en otros puntos de las Islas Príncipe y además de los habituales servicios de tumbonas y sombrillas, se incluye wifi, vestuarios, atención personalizada de camareros y así como un bar/restaurante exclusivo; ya a media tarde uno puede disfrutar de la actuación de djs turcos, aunque la música en ocasiones está un poco alta afectando a quienes solo buscan descanso.

Más allá de sus espacios de ocio, los atractivos de esta pequeña isla (la 5ª por tamaño del archipiélago) se centran en sus tranquilas aguas ideales para el baño y en su pinar que fue plantado a raíz de la compra en 1956 de la isla por parte de Şehsuvar Menemencioğlu. A nivel monumental, en el pasado contaba con un monasterio, hoy desaparecido, el cual, al igual que sucedía en el resto de islas del archipiélago, sirvió como lugar de exilio para ilustres personalidades como es el caso del patriarca Ignacio de Constantinopla quien estuvo confinado en la isla durante 10 años a mediados del siglo IX.

Sedef Adası

Club Elio Sedef   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

En definitiva, la isla de Sedef es una alternativa más para escapar del bullicio de Estambul, una mezcla de exclusividad y relax que permite disfrutar de la plenitud del verano, una perla que sobresale sobre las aguas del Mármara.


Sedef, la isla del nácar
Actualizado el 31 mayo,2016.
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