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Sedef (Sedef Adası en turco) es una pequeña isla que forma parte del popular archipiélago de las Islas Príncipe en Estambul, su nombre en turco significa Madreperla o Nácar, aunque en el pasado se denominaba Terebinthos, ya que en ella era habitual que creciese el Terebinto un tipo de árbol de pequeño porte. 

Situada al resguardo de la isla de Büyükada, no forma parte del circuito habitual de los turistas ya que la misma tiene un carácter cuasi privado y es disfrutada casi en exclusiva por el reducido y elitista grupo de residentes turcos que tienen allí una casa en propiedad; con todo la existencia de un restaurante y un club de playa permite que visitantes ocasionales puedan disfrutarla, para ello existen pequeños ferrys que te llevan a la misma a diferentes horas del día desde Büyükada o Kartal en el continente, aunque se exige reserva previa en el club. También se permite que barcos privados recalen de día en la misma, aunque el fondeo nocturno no está permitido. 

Isla de Sedef

Isla de Sedef desde el mar  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

El club de playa existente es ligeramente más caro que los existentes en otros puntos de las Islas Príncipe y además de los habituales servicios de tumbonas y sombrillas, se incluye wifi, vestuarios, atención personalizada de camareros y así como un bar/restaurante exclusivo; ya a media tarde uno puede disfrutar de la actuación de djs turcos, aunque la música en ocasiones está un poco alta afectando a quienes solo buscan descanso.

Más allá de sus espacios de ocio, los atractivos de esta pequeña isla (la 5ª por tamaño del archipiélago) se centran en sus tranquilas aguas ideales para el baño y en su pinar que fue plantado a raíz de la compra en 1956 de la isla por parte de Şehsuvar Menemencioğlu. A nivel monumental, en el pasado contaba con un monasterio, hoy desaparecido, el cual, al igual que sucedía en el resto de islas del archipiélago, sirvió como lugar de exilio para ilustres personalidades como es el caso del patriarca Ignacio de Constantinopla quien estuvo confinado en la isla durante 10 años a mediados del siglo IX.

Sedef Adası

Club Elio Sedef   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

En definitiva, la isla de Sedef es una alternativa más para escapar del bullicio de Estambul, una mezcla de exclusividad y relax que permite disfrutar de la plenitud del verano, una perla que sobresale sobre las aguas del Mármara.


Sedef, la isla del nácar
Actualizado el 31 mayo,2016.
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Muchos visitantes primerizos de Estambul son incapaces descubrir la infinita diversidad de lugares de interés localizados en las inmediaciones de la peatonal avenida İstiklâl, hecho que les hace llevarse una opinión confusa y en ocasiones incluso negativa del que es el verdadero epicentro social y cultural de la ciudad; con todo se trata de un error comprensible porque la mayor parte de los secretos de esta histórica calle se encuentran tras la fachada de los edificios como sucede con las teterías ubicadas en el patio interior del Pasaje Hazzopulo (Hazzopulo Pasajı en turco).

te turco

Patio del Pasaje de Hazzopulo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Este coqueto patio nos traslada a una época en la que la población no musulmana (griega, armenia…) dominaba la actividad comercial de Beyoğlu, cuya “prosperidad” se tradujo en un gran número de galerías comerciales que entremezclaban la actividad mercantil pura de las tiendas con una cierta oferta de ocio gastronómico; uno de estos pasajes fue el de Hazzopulo el cual recibió el nombre de la familia griega que lo gestionó y financió, de hecho el espacio estaba tan vinculado a la comunidad ortodoxa que cuenta incluso con acceso directo a la cercana iglesia de la Virgen María.

Pasaje de Hazzopulo

Patio del Pasaje de Hazzopulo  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

La población griega de Estambul sufriría amargamente las consecuencias del violento Pogromo de 1955, que conllevó la emigración masiva de la comunidad y la perdida de sus propiedades entre ellas el control del pasaje que incluso durante un tiempo fue denominado Danışman Geçidi, nombre impuesto por la junta militar nacida a raíz del golpe de estado de 1980 y que buscaba, con este gesto, eliminar sus orígenes griegos.

Construido en 1871, el Pasaje Hazzopulo se conecta a la calle İstiklâl a través de una discreta puerta, tras la cual aparece una angosta galería flanqueada por varias tiendas predominante de bisutería; tras una veintena de metros de estrecheces, la luz natural se hace dueña del entorno y nos ilumina un hermoso jardín de te empedrado con rocas del Mar Negro procedentes de Yalıköy (antigua Podima) y en la que varios árboles acompañan en su perfil a decenas de mesas así como a pequeñas tiendas y puestos de libros.

Este bucólico patio pasa desapercibido para la mayoría de los turistas, pero siempre ha sido muy popular entre la intelectualidad turca, quienes históricamente han usado sus mesas de te como punto de encuentro cultural y político, de hecho desde aquí se publicaba el periódico İbret uno de los principales órganos de expresión del movimiento reformista de los Jóvenes turcos. Actualmente el público son mayoritariamente estudiantes universitarios quienes consumen te y nargile mientras charlan animadamente o juegan a juegos de mesa tradicionales como el backgammon.

Oasis de libertad, este patio ha servido de escenario a innumerables películas turcas como es el caso de Gizli Yüz de Ömer Kavur;  un singular espacio que enamora a quien lo conoce porque existen pocos lugares tan agradables y fotogénicos como esta plaza pública, que si bien esta oculta al gran público se muestra siempre abierta para el disfrute de quienes quieran descubrir mas a fondo los secretos de la siempre mágica Estambul.

El patio del pasaje Hazzopulo, la tetería de los jovenes turcos
Actualizado el 8 mayo,2016.
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Estas simbólicas barcazas situadas en el puerto de Eminönü constituyen una de las atracciones turísticas más populares de los que viajan a Estambul ya que en ellas se preparan los famosos y sabrosos bocadillos de pescado (Balık ekmek en turco).

Aunque este tipo de comida callejera pueden encontrarse por largo y ancho del Bósforo y así como en otras ciudades costeras de Turquía, el encanto de degustar estos manjares de caballa a pie del Puente de Gálata y de sus hermosas vistas los hace totalmente irresistibles para los turistas que siempre llenan las escasas mesas que ofrecen los 3 establecimientos existentes.

Eminönü

En estas simbólicas barcazas situadas en Eminönü se cocinan los famosos bocadillos de caballa  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Los cocineros, que preparan los bocadillos a la plancha en el interior de las barcazas, realizan un trabajo nada sencillo ya que además de soportar los olores deben mantenerse inalterables a los continuos balanceos que sufren las embarcaciones a consecuencia del tráfico de buques en la zona, ya que en las proximidades existe un muelle de embarque de pasajeros.

Una vez cocinados al pescado se le añade pan, lechuga, tomate, cebolla y un chorro de limón (según los gustos) y son trasladados por los camareros desde las barcazas a las mesas situadas en el muelle donde los clientes suelen disfrutarlos acompañados de refrescos o ayran. Muchos clientes, ante la imposibilidad de tomárselo en los establecimientos, por la escasez de sitio, optan por llevarse el bocadillo y consumirlo tranquilamente en un graderío cercano.

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Uno de los puestos donde la gente se sienta para disfrutar del sabor de los bocadillos de caballa  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Sorprendentemente esta atracción culinaria, la cual es frecuentemente mencionada en las guías de viajes, no es tan popular entre los estambulís que no suelen valorar tanto la singularidad de estos establecimientos y consideran al bocadillo de caballa sencillamente como un producto barato más de la gastronomía callejera de Estambul, al igual que pueden ser los kebabs o las hamburguesas Islak.

Con todo para los extranjeros disfrutar de estos bocadillos resulta una experiencia única e irrepetible, ya que permite encender todos nuestros sentidos y simbiotizarnos con la ciudad; el olor a mar, el tacto del pan turco, el sabor a pescado, el sonido del bullicio del Cuerno de Oro y la vistas del barrio de Gálata, que más puede se pedir en un sólo bocado.


Los barcazas de los bocadillos de caballa en Eminönü
Actualizado el 29 julio,2016.
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