Hablar de Santa Sofía es hacer uso de palabras mayores, es mencionar uno de los monumentos más extraordinarios de la historia, un edificio que los viajeros siempre han guardado en su memoria, sangre y corazón de la ciudad de Estambul.

Santa Sofía Estambul

Fachada principal de Santa Sofía  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Es imposible que este templo deje a uno indiferente, ya que ha marcado el perfil del Cuerno de Oro desde que el emperador Constantino pusiese sus primeros cimientos allá por el año 360. Decano de los grandes templos cristianos, Santa Sofía es una autentica leyenda viva, crónica y efemérides de la historia de la humanidad.

La basílica actual, que data del año 537, es puro porte y altura que se conjugan en perfección ante el abrigo de su impresionante cúpula, obra de ingeniería insuperable, que un día acogió el nacimiento de la corriente ortodoxa y que mas tarde sirvió de centro de oración para el Islam, tras la conquista otomana de la ciudad.

Mosaicos bizantinos Santa Sofía

Mosaico de la Virgen con Jesús, acompañado de Santa Irene y el emperador Juan II   Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Dedicado a la Divina Sabiduría, Hagia Sofía sirvió como iglesia durante 916 años, constituyendo el principal símbolo del poder del imperio Bizantino, que la convirtió en la catedral patriarcal de la ciudad de Constantinopla. Era tal su importancia que durante siglos fue depositaria de las más importantes reliquias cristianas hasta que los cruzados saquearon la ciudad en 1204.

Gracias a este pasado cristiano, el cuerpo del edificio se cubrió de mosaicos y de frescos que representan de forma bidimensional las figuras claves de la ortodoxia cristiana. Pese a la crisis iconoclasta del siglo VII y la posterior conversión al Islam de todo el recinto, muchas de las piezas de estos elaborados puzzles aun se conservan en perfecto estado, manteniendo aun su exuberante luz y su preferencia por el color dorado. Vírgenes, cristos y santos, que se entremezclan en los paneles con representaciones de los emperadores y emperatrices bizantinas, como claro símbolo de la subordinación de la iglesia al poder del imperio.

Gran parte de este arte bizantino, se materializa en la planta superior. Es desde las alturas donde Santa Sofía muestra su magnificencia; su planta rectangular y cúpula diseñan un dibujo arquitectónico perfecto, plenamente sustentado en varias galerías de arcos y pilares y que fue diseñado para perdurar en el tiempo por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto.

Mosaicos Bizantinos

Mosaicos Bizantinos  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Santa Sofía mantuvo su diseño casi intacto hasta la conquista otomana de Constantinopla, el otrora principal símbolo del cristianismo se convirtió rápidamente en un templo dedicado al rito musulmán, convirtiéndose en la primera mezquita imperial de la nueva Estambul. Esta alteración del orden trajo consigo un radical cambio del exterior del edificio, materializado en importantes añadidos como la construcción de sus 4 minaretes, además de varios contrafuertes y edificios anexos.

El interior también sufrió importantes cambios; así los mosaicos, contrarios a las interpretaciones del Islam, se ocultaron y no volverían a la luz hasta el año 1923 gracias a la labor de restauración encabezada por el americano Thomas Wittermore. Se levantaron así mismo 4 impresionantes paneles circulares con menciones caligráficas en árabe, donde se menciona a Alá y a Mahoma y donde se pueden leer varias citas y versos del Corán.

Santa Sofía

Interior de Santa Sofía  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Descomunales lamparas, urnas de mármol traídas desde Pergamo y alfombras, se añadieron a la decoración con el fin de acondicionar el entorno de un bello a la vez que simple Mihrab, hacía donde los fieles se dirigían en los momentos claves de la oración islámica. Santa Sofía sirvió como templo de referencia del culto islámico hasta el año 1935, cuando fue secularizado y reabierto como museo por orden de Kemal Atatürk, para el disfrute de turistas y estudiosos del arte.

A día de hoy, Aya Sofya sigue siendo un lugar distinto, especial y hermoso, único por su fisonomía e historia.Un superviviente tanto de imperios como terremotos, una basílica cristiana a la vez que mezquita. Hito inmemorial de una ciudad en constante mutación cuyo corazón sigue latiendo con fuerza desde el Cuerno de Oro.

Arte islamico Santa Sofía

Arte islámico en Santa Sofía  Foto: Miguel Ángel Otero Soliño

Basílica de Santa Sofía, alma de Estambul
Actualizado el 5 enero,2016.
Publicado por

comentarios
  1. nory cavia dice:

    Hace algunos años tuve la oportunidad de visitar Tirquia, Estambul me maravillo por tener tanta belleza, no pidria decir q lo q mas me impresiono, porque en realidad todo es muy hermoso

    Le gusta a 1 persona

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